Translate

viernes, 2 de agosto de 2013

Bica Gallega (de Castro Caldelas). Thermomix y tradicional



Este bizcocho sencillísimo siempre triunfa. Dicen que gana de un día para otro, a diferencia de otros bizcochos, pero vamos, recién sacado del horno está.... riquísimo.... tanto que casi medio bizcocho cayó antes de que llegara la merienda. Está jugoso y si le coges el punto al horno no queda seco y acompañado de una horchatita bien fresquita... una merienda de lujo. ¡Seguro que os gusta!

Ingredientes:
  • 4 huevos
  • 200 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 400 gr de azúcar
  • 200 gr de nata líquida
  • 400 gr de harina
  • 1 sobre de levadura Royal

Preparación con Thermomix:
  • precalentar el horno a 160ºC, calor arriba y abajo
  • poner la mariposa en las cuchillas, incorporar los huevos, el azúcar  la mantequilla. Programamos 3 minutos, velocidad 3

  • añadimos la nata y programamos 2 minutos, velocidad 3
  • quitamos la mariposa y añadimos la harina y la levadura. Programamos 10 segundos, velocidad 6. Terminamos de envolver con la espátula.

  • forramos un molde rectangular con papel de horno ligeramente engrasado. Verter la masa y que quede bien repartida por todo el molde.
  • espolvorea la superficie con abundante azúcar blanquilla. Con la ayuda de una cuchara o de un colador pequeño.

  • al horno, 50 minutos, 160ºC. Vigilar los últimos 10 minutos para que no se pase. La última vez que lo hice lo dejé 40 minutos porque ya estaba listo.

  • dejar reposar 10 minutos en el horno con la puerta entreabierta. Dejar enfriar fuera.

Preparación tradicional:
  • precalienta el horno a 160ºC.
  •  Bate bien los huevos, añade el azúcar y la mantequilla (derretirla un poquito en el microondas) y sigue batiendo hasta que te quede una crema homogénea. 
  • Añade la nata líquida y bate de nuevo.
  • ve echando la harina y la levadura y vas batiendo hasta que esté todo bien integrado.
  • Al horno, a 160º unos 40-50 minutos.


Dios golpea sin cesar las puertas de nuestro corazón. Siempre está deseoso de entrar. Si no penetra, la culpa es nuestra. San Ambrosio